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24 May 2018

Lean Thinking: La Filosofía del Mayor Valor con el Menor Residuo

El Lean Thinking surgió como una metodología para los sistemas de producción que evolucionó hasta convertirse en una filosofía de gestión empresarial. En este artículo te explicamos en qué consiste.

Lean Thinking: La Filosofía del Mayor Valor con el Menor Residuo

El “Lean Thinking”, traducido por algunos como pensamiento ligero o pensamiento esbelto, tiene su origen en una metodología de producción creada por Toyota entre los años 50 y 60. En la década de los 80, los fabricantes de occidente estaban tan desconcertados por el avasallamiento de sus competidores japoneses, que no solo se dedicaron a imitar su exitoso método, sino que lo adaptaron y enriquecieron, contribuyendo así al desarrollo de una nueva filosofía de gestión que traspasaría los muros de las fábricas para expandirse hacia todas las áreas organizacionales y hacia otras industrias.

El propósito del Lean Thinking es alcanzar una mayor eficiencia, generando el mayor valor para el cliente con el menor gasto, excedente o residuo posible.

Al analizar este propósito, se nos hace más fácil comprender cómo de ser una metodología para los sistemas de producción pasó a convertirse en una filosofía de gestión empresarial.

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Los 2 bastiones del Lean Thinking [/do]



Para lograr su propósito, el Lean Thinking se sustenta en dos pilares: El mejoramiento continuo y el respeto por las personas.

El Mejoramiento Continuo consiste en identificar las oportunidades y ejercer las acciones necesarias para mejorar procesos en términos de tiempos de ejecución y utilización de recursos. Esta es una práctica continua clave para reducir gastos y disminuir excedentes. En un principio, se buscaba abaratar costos, reducir personal o minimizar las mermas, pero hoy en día lo que se propone es agregar valor aprovechando al máximo los recursos.

El Respeto por las Personas: Es bien sabido que el mayor activo de una organización es su gente. Mantener un personal capacitado, empoderado y motivado es la mejor estrategia para generar valor. Pero el respeto por las personas no se limita al talento humano dentro de la empresa, incluye también a todos los clientes y stakeholders. Escuchar las inquietudes de los consumidores, brindar soluciones que cumplan cabalmente sus necesidades y emprender proyectos sociales son algunos ejemplos de demostraciones de respeto por las personas relacionadas con la organización.

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Los 5 principios del proceso Lean[/do]



Los expertos en Lean Thinking han establecido 5 principios que rigen esta filosofía:

Valor: En primer lugar, debemos identificar qué actividades generan valor. Esto parece simple, pero no lo es tanto. Comienza por entender qué significa valor para el cliente y qué recursos se necesitan para generar ese valor.

Cadena de Valor: Este principio consiste en comprender en profundidad cada etapa en el ciclo de generación de valor. Mapear las secuencia de las actividades en cada etapa es un buen comienzo para detectar oportunidades de mejora.

Optimizar el Flujo: Se trata de detectar los puntos en los que la cadena de valor es interrumpida y eliminar aquellas actividades que no contribuyen a generar dicho valor. Esas interrupciones en el flujo son consideradas excedentes, remanentes o residuos. Por lo tanto, deben ser evitadas. Esto agilizará el flujo y reducirá los tiempos de ejecución.

Sistema “Pull”: Con un flujo bien afinado, es posible establecer un sistema de producción o de servicios que se ajuste a la demanda de los clientes, evitando la sobreproducción y, en consecuencia, excedentes en los inventarios, considerados también como desperdicios para la filosofía “lean”.

Buscar la Perfección: Como ya vimos, una de las bases del Lean Thinking es el mejoramiento continuo. El principio de la búsqueda de la perfección es precisamente la continua aplicación de estos principios, convirtiéndose en un ciclo constante que nos invita a indagar más, a analizar más, ¡a innovar!

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Cómo empezar a aplicar Lean Thinking[/do]



Hemos explicado el Lean Thinking a un nivel macro de la organización, pero, sin lugar a dudas, podemos comenzar a aplicar esta filosofía dentro de nuestro departamento o, inclusive, a los procesos propios en el rol que desempeñamos. Además de mejorar nuestro desempeño, nos permitirá adquirir práctica y desarrollar la capacidad necesaria para su aplicación en un nivel mayor. Para ello, te recomendamos seguir estos pasos:

Planifica: Crea tu propio plan con los cambios específicos que deseas lograr, los pasos que debes seguir y los resultados que esperas alcanzar.

Ejecuta: Lleva a cabo el plan en un entorno de prueba, donde el impacto pueda ser controlado y haciendo seguimiento en cada paso.

Analiza: Evalúa los resultados que obtuviste y determina si lograste alguna mejora en el proceso. Si tuviste éxito, el siguiente paso sería aplicarlo a una mayor escala. Si no lo lograste, revisa el plan, haz los ajustes necesarios y vuelve a ejecutar.

Escala: Adapta tu plan a una mayor escala y ponlo en ejecución.



Esperamos que esta introducción al Lean Thinking te haya motivado a ponerlo en práctica y a indagar más sobre esta filosofía que ha servido como base para desarrollar otras metodologías de gestión empresarial. Próximamente te hablaremos sobre algunas de ellas.

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