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19 July 2018

Cómo potenciar tu memoria para activar el aprendizaje durante tu postgrado

¿Te ha ocurrido que después de repasar dos y tres veces los textos, guías y artículos de una determinada asignatura sientes que no has retenido nada? No te preocupes, lo más probable es que no necesites vitaminas para mejorar la memoria.

Cómo potenciar tu memoria para activar el aprendizaje durante tu postgrado

¿Te ha ocurrido que después de repasar dos y tres veces los textos, guías y artículos de una determinada asignatura sientes que no has retenido nada? No te preocupes, lo más probable es que no necesites vitaminas para mejorar la memoria. En realidad, esa falta de retención después de la lectura reiterada es algo más común de lo que crees.

Sabemos que el aprendizaje necesita de la memoria, de manera que lo que aprendamos permanezca allí cuando lo necesitemos. Y se ha demostrado que resulta más efectivo usar estrategias activas de aprendizaje –como fichas, diagramas y autoevaluaciones– que releer una y otra vez una materia hasta que se nos quede. También sirve de ayuda distribuir el estudio en el tiempo y mezclar diferentes temas.

Seguramente te ha resultado más fácil recordar hechos, conceptos o acontecimientos conocidos al realizar una actividad que después de releer una y otra vez los contenidos de una determinada materia.

Normalmente, a la hora de enfrentarnos a un nuevo contenido que tenemos que aprender, pensamos que si lo releemos una y otra vez llegará un momento en el que se nos quedará grabado en la memoria. Pero la relectura tiene tres inconvenientes:

– Es un proceso lento.
– No da como resultado una memoria duradera.
– Y, a menudo, implica una especie de autoengaño involuntario, porque a medida que crece la familiaridad con el texto, parece que dominamos su contenido.

Las horas inmersas en la relectura pueden parecer que es un tiempo aprovechado, pero no hay garantías de que cuanto más tiempo dediquemos a ello, mayor será el dominio que tengamos sobre un determinada materia.

Seguramente te ha resultado más fácil recordar hechos, conceptos o acontecimientos conocidos al realizar una actividad que después de releer una y otra vez los contenidos de una determinada materia.

El dominio de cualquier materia, desde la cocina hasta un problema matemático o la cirugía cerebral, es una acumulación gradual de conocimiento, comprensión conceptual, juicio y habilidad. El dominio requiere tanto la posesión del conocimiento sobre la materia como la comprensión conceptual de cómo usarla. Por eso las estrategias activas son más efectivas que la mera lectura.


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No se trata de magia sofisticada. En realidad, son sencillas técnicas que podemos usar para conectar las ideas nuevas con nuestro conocimiento previo y así obtener una ventaja a la hora de desarrollar un aprendizaje complejo. Cuanto más conexiones podamos hacer, más fácil nos resultará entender los nuevos contenidos y esto nos ayudará a que podamos recordarlos más adelante.

Tres sencilla técnicas que puedemos aplicar durante los estudios de postgrado consisten en:

  • Interrogarnos acerca de cuáles son las ideas principales de un texto y cuáles las ideas secundarias, es decir, los significados que hay detrás de dichas ideas. Esto nos ayudará a mejorar nuestro entendimiento sobre el fondo del asunto y nos propiciará una mejor comprensión del mismo.
  • Utilizar fichas, diagramas o mapas mentales para extraer las ideas clave.
  • Hacer auto-evaluaciones periódicas después de leer el texto para así poder distinguir entre aquello que sabemos y aquello en lo que debemos profundizar.

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    No es un secreto que la retroalimentación tras una evaluación fortalece la retención más de lo que lo hace la prueba misma y, curiosamente, algunas evaluaciones muestran que retrasar la retroalimentación brevemente produce un mejor aprendizaje a largo plazo que realizar la retroalimentación de forma inmediata.

    Es por ello que te recomendamos repetir la autoevaluación en sesiones espaciadas, de modo que el recuerdo, en lugar de convertirse en una recitación sin sentido, requiera un poco de esfuerzo cognitivo. El recuerdo repetido parece ayudar a que la memoria se consolide en una representación cohesiva en el cerebro.

    Cuando espaciamos la práctica de una tarea y realizamos un descanso entre una sesión y otra o intercalamos la práctica de dos o más materias, la recuperación de lo aprendido nos parecerá más difícil, pero el esfuerzo que se debe realizar produce un aprendizaje más duradero y nos permite una aplicación práctica de lo aprendido más versátil en situaciones posteriores.

    El mayor esfuerzo que tendremos que hacer para recuperar lo aprendido después de un pequeño olvido, tiene el efecto de reactivar la consolidación, fortaleciendo aún más la memoria.

    Finalmente, queremos darte unos buenos consejos para poner en práctica todo lo anterior mientras cursas tu maestría:

  • Realiza pruebas nemotécnicas.
  • Lee el tema antes de la clase.
  • Hazte preguntas de prueba y responde mientras lees.
  • Contesta preguntas retóricas mentalmente durante las clases para poner a prueba la comprensión de aquello que has leído.
  • Copia los términos en negrita y sus definiciones en un cuaderno y asegúrate de que lo has entendido.
  • Haz exámenes o tests de autoevaluación, descubre qué contenidos no sabes y vuelve a tomarte un tiempo para aprenderlos.
  • Escribe en fichas o en un papel conceptos que sean importantes, colócalos en un sitio visible y revísalos de vez en cuando.

  • Si nada de esto te funciona, entonces tal vez sí debas planificar una visita a la farmacia para comprar vitaminas para la memoria.

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