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13 September 2018

Resolución de conflictos en los grupos de trabajo

Nadie es perfecto, todos tenemos pequeños o grandes defectos, y cuando nos juntamos para realizar una tarea, es normal que surjan desacuerdos. Pero ¿has notado que hay algunos individuos con ciertos rasgos de personalidad que tienden a ser más conflictivos que otros? Además, cada individuo otorga más valor a unas cosas que a otras. En esta entrega te ofrecemos técnicas para neutralizar estas situaciones.

Resolución de conflictos en los grupos de trabajo

Cuando nos piden que formemos equipos de trabajo o un grupo de estudio, o que nos incorporemos a uno que ya está conformado, es posible que experimentemos un poco de ansiedad, especialmente si no conocemos a los otros miembros o, precisamente por lo contrario, porque los conocemos muy bien.

Nadie es perfecto, todos tenemos pequeños o grandes defectos, y cuando nos juntamos para realizar una tarea, es normal que surjan desacuerdos. Pero ¿has notado que hay algunos individuos con ciertos rasgos de personalidad que tienden a ser más conflictivos que otros? Seguramente sí. Aquí los hemos simplificado en 3 personajes típicos: El caradura, el desubicado y el aventajado.

Estos “personajes” tienen comportamientos característicos que con algunas técnicas podemos llegar a neutralizar y evitar que afecten el trabajo del equipo. A continuación te presentamos y explicamos cada uno de ellos.

[do action=”resaltado”]El caradura[/do]


Síntomas

  • No hace su parte del trabajo, no cumple con las responsabilidades que se le asignan.
  • Siempre tiene una excusa para justificar sus fallas.
  • Nunca tiene tiempo para reunirse con el grupo.

  • Soluciones

  • Establecer normas claras de grupo desde el inicio, explicando que este tipo de comportamiento no será aceptado y que puede generar sanciones (expulsión del equipo, calificaciones negativas, amonestaciones, etc).

  • Si la persona aún no cumple las normas establecidas, pasar por escrito un ultimátum como advertencia antes de aplicar una sanción final. Es importante evitar usar un lenguaje hostil, hacer reproches o usar descalificativos. El propósito es exhortar al individuo a alinearse con el resto del equipo para generar beneficio en el objetivo común.

  • En caso de que su actuación persista, expulsar a la persona conflictiva.

  • Es imperativo que al conformar el grupo de trabajo todos los miembros tengan claro el nivel de compromiso que se requiere para lograr los objetivos. Esto facilitará la programación de las tareas y la distribución de las responsabilidades. La sinceridad de los miembros al expresar su disponibilidad y capacidad para cumplir con las actividades es vital para equilibrar las cargas de trabajo y cumplir con los tiempos planificados.


    [do action=”resaltado”]El desubicado[/do]


    Síntomas

  • Habla poco, nunca expresa su opinión.
  • No interviene en la toma de decisiones y su frase favorita es “a mí me da igual”.
  • No hace nada productivo.
  • Se preocupa más por lo que hacen los demás que por lo que hace su propio equipo.

  • Soluciones

  • Es posible que este tipo de actitud se produzca porque la persona no ha comprendido del todo cuáles son los objetivos que se quieren alcanzar, qué se espera de ella y cuáles son las tareas que debe realizar. Por lo tanto, es necesario describirle y explicarle con mayor detalle cada uno de estos puntos.

  • Algunas personas son más tímidas que otras. En estos casos, identificar cuáles son sus intereses resulta muy útil para motivarles a salir del cascarón y abrirse más al grupo.

  • Manifestar al individuo el sentimiento general del equipo con respecto a su actitud, cuidando de que esta acción no se convierta en un ataque. Lo recomendable es que sea el líder del grupo quien le haga saber la situación y lo oriente para mejorar su desempeño en el grupo.

  • Enumerar las consecuencias positivas de las proposiciones del grupo y de las acciones que deben ejecutarse pueden ayudar a que la persona desubicada logre enfocarse en sus objetivos y tareas.

  • [do action=”resaltado”]El sabelotodo[/do]


    Síntomas

  • Quiere hacer todo el trabajo él solo. No confía en que otros puedan hacer las cosas tan bien como él.
  • No ayuda a que los demás entiendan el problema y/o lo que que se debe hacer para solucionarlo.
  • Quiere imponer sus ideas y opiniones.
  • Le molesta tener que reunirse con los compañeros.
  • Piensa que los demás van muy lentos.

  • Soluciones

  • Lo primero y principal es dejarle claro a esta persona que su actitud está teniendo un efecto negativo en el equipo y que todos los miembros tienen diversas cualidades valiosas para desarrollar con éxito el proyecto que están realizando.

  • Hacer reuniones periódicas para que cada miembro del grupo explique los progresos que ha ido logrando es una buena forma de hacer seguimiento a los objetivos y calmar la ansiedad de los sabelotodo.

  • Si se trata de un grupo de estudio, evitar utilizar conocimientos que no se han visto en clases es una forma de neutralizar la aspiraciones de este tipo de personas.

  • Defender las opiniones e ideas de los otros miembros del equipo con argumentos válidos, tomando en cuenta siempre las opciones que ofrezcan el mayor beneficio para el grupo y los objetivos que se persiguen.

  • Además de estos peculiares personajes, el solo hecho de que “cada cabeza es un mundo” es motivo suficiente para que surjan conflictos en los grupos de trabajo, principalmente porque cada individuo otorga más valor a unas cosas que a otras. Por ejemplo:

  • Cada miembro del grupo tiene una visión diferente de los objetivos.
  • Algunos quieren sobrepasar los objetivos y lograr resultados destacados.
  • Otros se conforman con llegar a la meta sin demasiado esfuerzo o mayores aspiraciones.
  • Unos acaban trabajando más que otros.

  • Soluciones

  • Definir y establecer los niveles de calidad que se quieren alcanzar para cada objetivo.

  • Establecer valores mínimos para los objetivos a nivel individual y especificar la contribución de cada miembro del equipo.

  • Si el miembro más ambicioso del equipo no se siente satisfecho, se pueden proponer actividades complementarias para sumar valor al resultado final obtenido.

  • Por último, pero sin lugar a dudas, la llave del éxito para cualquier emprendimiento en equipo y, en general, en las relaciones interpersonales es emplear la comunicación asertiva, que consiste en expresar claramente de forma oral y gestual el mensaje que se desea transmitir (sin dar pie a confusiones o malas interpretaciones), manteniendo la empatía hacia las otras personas. En pocas palabras, la clave está en comunicarse de forma efectiva y en un entorno positivo, sin ánimo de crear conflicto.

    ¡Y no te pierdas nuestra infografía sobre consejos para interactuar con personas tóxicas!

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